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La Patrulla de Seguimiento de Fauna en Ávila

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Lobos al sur del Duero

Con el objetivo de desarrollar sobre el terreno una buena parte de los contenidos del Plan de Conservación y Gestión del Lobo en Castilla y León, un pequeño grupo de Agentes Medioambientales y Celadores de Medio Ambiente, se dejan la piel todos los días en los páramos y sierras de las provincias castellanas y leonesas. Guardabosques ha estado con ellos para comprobar in situ los problemas que plantea la convivencia del lobo con los recursos ganaderos y hemos seguido el rastro de una de las manadas afincada en tierras de Ávila. Son, la Patrulla de Seguimiento de Fauna, conocidos familiarmente como la “Patrulla Lobo.”

 Por: Luis Cavero Sancho.Agente Forestal

 Quienes conocen de cerca la Administración Ambiental saben bien la compleja posición en la que se sitúa a la hora de solventar las dificultades que plantea la protección del medio natural compaginada con el respeto a los derechos de quienes de una manera u otra, viven a expensas de los recursos que contiene, caminando por la senda del equilibrio mientras recibe de los conservacionistas presiones para incrementar los niveles de protección y de los usuarios otras tantas para rebajarlos.

Esto es tan válido ante la gestión de un Espacio Natural protegido como de una especie de fauna o flora. Pero como en todo hay grados de dificultad, la gestión que abordamos en este artículo es de las que reclaman ser un auténtico mago del entendimiento y el acuerdo para tener éxito. Hablamos del manejo y la conservación del lobo. De la protección del predador más capacitado de cuantos campan por los montes ibéricos, que representa a la vez, un auténtico tótem de la conservación de la fauna de nuestro país.

 Un café frente a las magníficas murallas de Ávila y partimos por los páramos abulenses acompañamos de Ernesto Madejón, Agente de la Patrulla de Seguimiento de Fauna de Ávila, en uno de sus recorridos por los sectores por los que transitan los grupos de lobos que han rebasado la línea sur del río Duero. Nicolás, responsable de la Sección de espacios naturales y especies protegidas en Ávila, nos pone rápidamente en antecedentes. Cuatro pinceladas básicas que describen contundentemente un problema que les ha tocado en suertes tratar de solventar. O al menos minimizar sus efectos el máximo posible.

La Juntade Castilla y León, a través del Plan de Conservación y Gestión del Lobo, trata de reducir a mínimos asumibles la conflictividad de una especie que no se quitan de la cabeza los habitantes del medio rural que viven de la ganadería en régimen extensivo.  Persigue también mantener la población en los niveles del último censo regional realizado en el año 2001, facilitando su expansión natural hacia aquellas áreas donde sea ecológica y socialmente aceptable y fomentar al lobo como un recurso socioeconómico que favorezca el desarrollo rural y auspiciar la investigación científica sobre la biología, ecología y comportamiento del cánido.

 Cifras para centrar el problema

La población de lobos al norte del Duero ha crecido, lo que significa un éxito de la gestión ambiental, pero plantea problemas al sur, al ocupar de nuevo, en su expansión natural, zonas como Ávila o la Sierra de Guadarrama, donde la convivencia con el lobo se había perdido u olvidado.

En Salamanca, Soria y Ávila, hay mucha ganadería extensiva en las zonas donde en los años 60 desaparecieron los lobos, por ello el manejo del ganado en estos sectores  había cambiado y se realizaba  sin tener en cuenta la presencia del cánido.

El lobo avanza en función de la expansión y de la distribución de sus presas naturales, los ungulados silvestres (corzo, ciervo, jabalí, …, etc.). Es un aspecto determinante a tener muy en cuenta.

La situación en la provincia de Ávila se caracteriza porque hay mucha ganadería extensiva, que acusa y sufre de una manera importante el efecto de los ataques de lobo. La cifras hechas públicas por la Junta apuntan a que por término medio, todos los años se producen en Castilla y León en torno a 580 ataques de lobos al ganado, ovino y vacuno, con el resultado de unas 2.200 cabezas de ovino muertas y 220 de vacuno, cifra que se incrementa año tras año.

El lobo ha avanzado hacia el sur, siguiendo los bosques y cauces fluviales hasta Guadarrama, Sierra de Ávila y estribaciones de Gredos en el Sistema Central.

En Ávila hay entre dos y cuatro grupos reproductores, alguno de ellos compartidos con Segovia. Cada manada está formada por entre 3 y 10 ejemplares. Por tanto, se puede estimar la población actual de lobos en Ávila fluctúa entre los 10 y 30 ejemplares. Ellos ocupan las tareas diarias de la Patrulla de Seguimiento de Fauna.

 La base de creación de las Patrullas

 Aunque ya funcionaban con anterioridad a su puesta en marcha formal, el marco jurídico por el que se implantan las Patrullas de Seguimiento de Fauna es el Plan de Conservación y Gestión del Lobo, que en su Artículo 29 establece que:

 “1.– Para realizar las acciones de censo y de vigilancia en el marco del Plan, así como para la ejecución por parte de la Administración Autonómica de las acciones de control en aquellos lugares donde la conflictividad pudiera ser elevada y la colaboración del colectivo de cazadores resultase muy dificultosa o inexistente, se contará con las patrullas de seguimiento de fauna. Dichas patrullas se establecerán, al menos, en las provincias de Ávila, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.

2.– Sus componentes serán nombrados por la Secretaría General de la Consejería de Medio Ambiente a propuesta de la Dirección General del Medio Natural, previa consulta a los Servicios Territoriales de Medio Ambiente. Dichas unidades estarán dotadas de los recursos necesarios para cumplir con las labores que se les encomienden.”

 Las Patrullas se crean para abordar un problema en cuya génesis dormita un fantasma. Ni siquiera ellos, que dedican incontables horas bajo todas las luces a seguir su rastro, lo ven con facilidad.

- Recientemente, observé un grupo de cuatro ejemplares –comenta, Ernesto-. De noche, por supuesto. Naturalmente, ellos me habían localizado mucho antes de que yo pudiera advertir su presencia.

 El trabajo diario de las Patrullas

 Una de las actividades fundamentales de la Patrulla es el seguimiento poblacional del lobo. El objetivo final es conocer el estado de las poblaciones ubicadas al sur del río Duero, y en especial en las áreas de nueva colonización y en aquellas que los daños al ganado son más cuantiosos.

Esto conlleva batir el terreno a la búsqueda de indicios encaminados a contar con datos que permitan determinar la estabilidad, incremento, decremento o desaparición de las manadas conocidas.

 Otro de los cometidos es mantener el contacto con los ganaderos, peritar los daños y únicamente en situaciones excepcionales y absolutamente justificadas capturar algún ejemplar con el objetivo de mantener la población en una densidad no muy alta para evitar que los conflictos se disparen, habida cuenta de que prácticamente todas las zonas donde campa el lobo son privadas y ocupadas en buena medida por ganado vacuno de raza avileña. Más de un millón de cabezas pastan las tierras de Ávila.

En todo caso, solo se captura un mínimo de ejemplares. Se trata de disminuir la fuerza de la manada y aminorar los daños. Es necesario gestionar el conflicto. Especialmente en una zona con especies amenazadas como el águila imperial ibérica, no se pueden correr riesgos.

En concreto las tareas de los Agentes de la Patrulla consisten en el seguimiento de la especie, el control de ejemplares, en los casos necesarios, y en la asistencia a los posibles ataques para:

 a) Realizar los pertinentes informes sobre el siniestro, con el fin de determinar si éste ha sido ocasionado por lobos o por perros asilvestrados.

b) Asesorar al afectado sobre la cumplimentación de la solicitud de las ayudas y sobre la documentación que debe aportar.

c) Informar a los afectados sobre las medidas preventivas que pueden adoptar para proteger al ganado.

 Funcionamiento, organización y método de trabajo de la Patrulla

 Para dotar de personal a las Patrullas de Seguimiento de Fauna se piden voluntarios y entre ellos se busca un perfil determinado, fundamentalmente que conozcan el mundo  de la fauna y de la actividad cinegética, que dispongan de permiso de armas o estén dispuestos a obtenerlo y muy especialmente, que sean capaces de gestionar situaciones complicadas y delicadas con los afectados.

Se trabaja habitualmente por parejas, compuestas en el caso de Ávila por Agentes Medioambientales y Celadores. Utilizan las oficinas comarcales como base administrativa.

Las Patrullas están implantadas en Salamanca, Segovia, Soria y Ávila. En cada provincia hay un Coordinador, un responsable técnico que organiza el trabajo con independencia de la comarca territorial. En nuestro caso, Nicolás. En Ávila, la Patrulla la componen dos Celadores de medio ambiente y un Agente Medioambiental. Además, cuentan con el apoyo de una asistencia técnica externa para atender a los ganaderos afectados.

En Salamanca la Patrulla la forman tres Agentes, en Zamora, un Agente y un Celador. En Segovia son los Agentes de las Brigadas Móviles las que se ocupan de este trabajo. En Soria la Patrulla la componen también 3 Agentes Medioambientales. Siempre en los territorios al sur del Duero, en lo que el Plan de Conservación y Gestión define como Zona III y que se caracteriza por una capacidad de acogida del lobo moderada-baja, disponibilidad de presas silvestres muy baja y un alto riesgo potencial de conflictos con la ganadería extensiva.

 El cuadrante real de servicios lo marca la existencia de daños y la meteorología favorable para el seguimiento de las manadas. Con barro y mucho mejor con nieve, las huellas se siguen muy bien. No hay horarios. Hay calendarios programados de servicios pero los tienen que alterar constantemente.

Agentes y Celadores van tras las huellas de uno de los depredadores cuya conservación genera más conflictividad en el medio rural español. Las patrullas también participan en otras tareas de seguimiento de fauna, como el control y seguimiento de rapaces, especialmente en primavera, para luchar contra el expolio de nidos o los envenenamientos.

 Cuando hay un daño, los ganaderos afectados lo comunican al teléfono de que disponen y al menos uno de los miembros de la patrulla acude rápidamente, normalmente el mismo día o a la sumo en 24 horas, sea cual sea el punto de la provincia donde se produzca.

 El seguimiento de los grupos

 La tarea básica a la hora de localizar y seguir grupos de lobos o individuos aislados es el seguimiento de huellas y excrementos. Pisteando. “Borrando” con los neumáticos rastros antiguos para detectar otros nuevos. Muy especialmente cuando se producen ataques. También se realiza su seguimiento utilizando la técnica de radiocontrol así como mediante fototrampeo, con resultados muy valiosos para la gestión de la especie.

 En 2001 se marcó un ejemplar que estuvo después en dos grupos diferentes, lo cual resultó muy útil para marcar la información de base de los trabajos de la patrulla que se pondría en marcha en 2002. Especialmente para determinar las áreas de campeo.

 Para seguir huellas el estado del terreno es fundamental. Con el firme húmedo el seguimiento se lleva a cabo con facilidad. Se recurre obviamente a buscar excrementos, que se distinguen de los de los perros porque estos últimos suelen dejar restos del granulado con el que suelen alimentarlos. En cualquier caso no se trata de una tarea fácil y la experiencia es en muchas ocasiones la mejor herramienta de trabajo. Eso, y que en el equipo de la Patrulla no falte una buena óptica y los materiales y equipos más adecuados.

 También se hacen esperas y en ellas se está muy pendiente de los sonidos que puedan delatar la presencia del lobo, que aúlla, especialmente en  época de celo y como medida de cohesión.

Cuando nieva, especialmente si lo hace durante varios días, la Patrulla sale al campo como las ratas cuando abandonan un barco. A por todas, ya que las huellas abundan y se puede cuantificar relativamente bien el número de ejemplares.

 

Verificación y pago de daños

 Entre estas medidas del Plan de Conservación y Gestión del Lobo en Castilla se encuentran las recogidas en su artículo 12 relacionadas con la compensación de los daños a la ganadería. En este sentido, y sin perjuicio de los supuestos de resarcimiento encuadrados en otros mecanismos de indemnización, se establecen unas ayudas para compensar las franquicias de los seguros que cubran los daños ocasionados en las explotaciones ganaderas por lobos o perros asilvestrados, y, en los supuestos en los que se acredite que los daños han sido ocasionados por lobos, se compensará el lucro cesante y los daños indirectos.

 Con este sistema, ordinariamente se pagan los daños con bastante agilidad, dentro de los tres meses siguientes a que se produzca el ataque.Eso sí, en el caso de no tener seguro, el propietario  puede optar por iniciar un expediente de resarcimiento encuadrado en otros mecanismos de indemnización.

 Los ataques se producen a lo largo de todo el año, pero con mayor intensidad hacia el final del verano y en primavera, después del celo. Donde la presencia de ungulados salvajes es alta, los daños se reducen de una forma considerable.Los componentes de la Patrulla comentan que en general hay pocos intentos de manipulación.

El centro del área ocupada por la manada es donde se suelen concentrar los daños. En un radio de 5 a 10 km. La mayoría de los ataques se producen por la noche, pero también puede ocurrir de día, durante el careo. Por la noche, normalmente las ovejas deben encerrarse en lugares adecuados y protegidos con mastines, así se aconseja a estos ganaderos y se les facilitan medios de protección. Por el día los lobos atacan cuando el ganado está cerca de zonas cerradas de matorral o bosque donde el pastor y los perros pierden visibilidad.

 A los ataques va muchas veces asociada la presencia de los buitres. Eso sí, destruyen parte de las pruebas, si llegan antes que los miembros de la Patrulla al cadáver.

 Las consecuencias de los ataques

 Se habla genéricamente de ataques y daños. Palabras tan asimiladas que no dan una idea real de lo que suponen para el ganadero. Así lo refiere Ernesto, que apunta a que la realidad es bastante más cruenta de lo aséptica que parece desde fuera. En todo caso, los componentes de la patrulla deben discernir por medio de esas marcas y de los indicios recogidos, si en el origen está o no el lobo. Si el animal estaba vivo, las mordeduras provocan un hematoma evidente. Los animales de gran tamaño generalmente mueren desangrados, no asfixiados. Los ataques son muy violentos. Muchas veces les arrancan uno o varios pedazos de musculo pero las presas consiguen salir vivas, aunque con los huesos y los tendones al aire. No es infrecuente que escapen a falta del rabo o parte de algún miembro y exhiban terribles cicatrices o amputaciones durante el resto de su vida. Otras veces se produce un ataque “profesional” al cuello y acaban rápidamente con la víctima. Cuando los lobeznos están aprendiendo a cazar se producen auténticas carnicerías entre el ganado, como el caso que refiere un miembro de la Patrulla en el que un semental, ante la mirada atónita de su propietario, perdió de un bocado los testículos. A un ganadero le mataron 20 terneros. No dormían ni él ni su mujer. Desesperados, vendieron el ganado.

 Siempre hay que tener presentes posibles confusiones con ataques de perros, que están frecuentemente detrás de grandes mortandades de ovejas. Hay casos con más de 100 ovejas muertas por asfixia a causa de un solo perro del pueblo.

 En los ataques a ovejas suelen romper el redil y en una carrera de uno o dos km. aparece un rosario de ganado abatido por el lobo.

Si hubiera más presas silvestres – apunta Nicolás- habría menos ataques, y si los cadáveres de ganado no se retirasen, también. Pero se recogen y se incineran a raíz de la encefalopatía espongiforme bovina, de forma que disminuye una fuente tradicional de alimento para todos los carroñeros, y entre ellos el lobo.

 Todas estas circunstancias obligan a que los Agentes tengan una especial sensibilidad hacia los ganaderos realmente afectados.

Perros y Vallados. Los otros aliados del ganadero

 Los ataques están originando un cambio de costumbres y manejos ganaderos. Ahora los pastores tienen que acompañar de nuevo al ganado. Y adquirir y mantener varios mastines. Están obligados a realizar un manejo del ganado en función de los ataques del lobo. A través de un proyecto europeo LIFE y de la propia Junta de Castilla y León, han recibido y reciben ayudas e información para instalar cercas eléctricas, fijas o móviles y para hacerse con buenos perros. Pero es indudable que supone un esfuerzo en tiempo y dinero con el que hace ya tiempo que no contaban. Es el precio que hay que pagar por contar con este carnívoro excepcional en nuestros montes, pero en esa contribución no están solos. La Administración ambiental, con sus dificultades y limitaciones trata de compaginar la gestión del lobo con la de la ganadería. Y las patrullas de seguimiento de Fauna son claves en la consecución de ese reto.

 Conflictos con un fantasma

 La visita de Guardabosques a tierras abulenses torna a su fin. Nos despedimos, y mientas la Patrulla se aleja en el retrovisor, nos quedamos pensando en la dureza del trabajo que realiza este pequeño grupo de Agentes, Técnicos y Celadores de Medio Ambiente. Duro, repetitivo y parcamente comprendido. Trabajan en esa línea caliente en la que coinciden múltiples presiones en uno y otro sentido.

Mientras tanto el conflicto se sigue alimentando con nuevos ingredientes. Y en medio de todo, subyaciendo entre ecologistas, ganaderos y Administración, el lobo. Como siempre. Afortunadamente, a pesar de todo. Estando sin estar. Como un fantasma.

 Nota de la Redacción

Nuestro agradecimiento por su colaboración a la Junta de Castilla y León, y de manera muy especial a Nicolás González Sánchez, Coordinador de la Patrulla en Ávila y a los componentes de la Patrulla de Seguimiento de Fauna de Ávila, Ernesto Madejón Sáiz, Fernando López Sanz y Javier Galán Jimenez.

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