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La Brigada contra el Furtivismo y el Veneno en Cataluña

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 Grupo especialista en caza y protección de la Fauna Silvestre

Por extraño que pueda resultar a priori, luchar contra el problema del furtivismo y tratar de erradicar el uso del veneno contra la fauna silvestre conlleva utilizar una tácticas tan parecidas, que los Agentes Rurales de la Patrulla que centra la atención de este artículo recurren a ellas tanto si tratan de poner en manos del juez a un paisano que coloca aldicarb en su coto de caza de El Solsonès como si planean abortar al cazador furtivo que ha cogido la costumbre de abatir un isard en el Pirineo. Se trata, al fin, de coger al infractor con las manos en la masa.

 PorJordi Pont i Rende, Silvia Cornet i Rubies, Guzman Riu Navarro, Joan Martínez Ortega,  Llorenç Ricou Ribó, Anna Servent  y  Luis Cavero Sancho

La patrulla tiene su base en la zona de Lérida. En ella, además, hay otros diez Agentes que componen las patrullas ordinarias de vigilancia.

Los agentes de la patrulla contra el veneno y el furtivismo –ambas cuestiones son objeto de sus servicios, aunque el primero tiene más protagonismo en este artículo- dependen directamente de un profesional que conoce bien cuanto rodea el complejo mundo de la caza, el Subinspector de Lleida, Llorenç Ricou, a quien no es extraño ver en algún juzgado declarando contra algún imputado por casos de envenenamiento o asomándose a los medios de comunicación para reclamar más implicación social e institucional en la lucha contra esta lacra. Tanto él como Jordi y sus compañeros de patrullaexplican con claridad a la Revista Guardabosques cual es la síntesis de todo su trabajo. Atrapar al infractor en el momento en que está cometiendo el ilícito administrativo o penal.

Aparentemente se trata de una tarea casi imposible de llevar a cabo, pero si se consigue –afirman con contundencia- todas las horas y esfuerzos dedicados habrán valido la pena. No sucede lo mismo si, como ocurría tiempo atrás, ponían a disposición del juez una gran cantidad de información que apuntaba hacia un culpable pero sin que hubiera una prueba determinante de su participación. Si no hay culpable, no hay delito. Eso les llevó a modificar su táctica. A invertir mucho más tiempo en menos casos pero tratar de llevar ante la autoridad judicial pruebas irrefutables: las del delincuente sorprendido en plena comisión del delito.

 Las cifras validan esa teoría. En el período 2004-2009 se produjeron cinco sentencias sobre otras tantas investigaciones llevadas a cabo por los Agents rurals. Las cinco positivas. Ni una sola vez el acusado pudo evitar la acción de la justicia argumentando falta de pruebas. Éxito abrumador del Cos d´Agents rurals y de su patrulla especializada.

La consecuencia directa: Los envenenadores han frenado en seco y ahora los Agents se centran otros métodos ilegales de captura de fauna o el furtivismo. Aunque saben que no pueden bajar la guardia porque tarde o temprano algunos volverán a probar suerte.

 Llorenç Ricou explica que se trata de una Unidad Especializada, no es una Especialidad. El matiz es importante por la versatilidad que conlleva esta característica. Como todas las unidades especializadas, puede ser creada o suprimida en función de las necesidades del servicio. Cuatro son los Agentes que la componen y está abierta a todos los Agents rurals que quieran formar parte de ella. A pesar de su reducido número la capacidad de actuar se amplifica porque cuentan siempre con el soporte de los agentes del territorio.

La puesta en marcha de la Unidad tuvo lugar en el año 2001 a raíz de un pastor cuyo perro fue víctima del veneno. Atando algunos cabos y chequeando casos similares se llegó a la conclusión de que el problema era generalizado. Oficialmente no había datos de envenenamientos hasta ese momento y extraoficialmente, únicamente 3 casos. Los Agents se pusieron manos a la obra y en tan sólo 15 días se recogieron 45 casos de información contrastada. Más de lo que podían imaginar.

 Dos años más tarde, en 2003, se unificaron criterios y los responsables del CAR decidieron ir adelante con la unidad especializada. Hasta 2004 el método de trabajo se basaba en observaciones indirectas. Se hallaban los restos de animales supuestamente envenenados o de cebos colocados con ese fin y se llevaban a los supuestos responsables al juzgado. Aparentemente era un procedimiento adecuado, pero pronto se vio que no era así. La realidad vendría a demostrar que de  aproximadamente 2000 diligencias abiertas en todo el Estado sólo 35 concluyeron con sentencias condenatorias. Un porcentaje irrisorio.

Ante estos resultados, la Unidad modifica sustancialmente su estrategia de trabajo y a partir del año 2005 únicamente se va a trabajar mediante pruebas directas. Sólo se actúa si se al responsable de un envenenamiento, o de un acto de caza furtiva, se le pilla in fraganti. 

Acotando el espacio de trabajo

 Existen más de 1400 áreas de caza en Cataluña y obviamente no es posible actuar sobre todas ellas al mismo tiempo. Se escogen aquellas de las que se tiene información fehaciente de una actividad importante de acciones de envenenamiento de fauna. Se intensifica la labor de vigilancia hasta que se consiguen pruebas irrefutables de inculpación que aseguren una condena firme. Una vez que en una zona se ha logrado reducir el problema lo suficiente, se abre el anillo a las colindantes. El método es trabajar con los agentes que prestan servicio habitual de vigilancia en el territorio para que se sensibilicen, adquieran conocimientos específicos y trabajen de forma autónoma. La Unidad no puede cubrir toda Cataluña, pero puede exportar el método de trabajo a otras comarcas y provincias.

 Uno de los elementos claves para concluir con éxito el trabajo es tener claro los tipos de venenos y el número de casos para planificar convenientemente la actuación. Sólo se puede actuar en caza, ganadería y daños a cultivos, que son daños primarios. Los casos secundarios (un animal come a otro que estaba envenenado) quedan, a priori, descartados

 El 98% de la recogida de cadáveres da positivo de veneno. Las investigaciones se centran en zonas con perdiz y conejo, donde hay más diligencias abiertas. Es muy importante conocer los motivos que conducen a la colocación de veneno, en estos casos la finalidad es el control de predadores.

 Buscando pistas

 ¿Cómo saber si en un territorio se está utilizando veneno? Aunque resulte paradójico, no hay que empezar por rastrear el monte. Es necesario recabar información e las clínicas veterinarias. Muchos veterinarios desconocen todavía las marcas que deja el veneno, de modo que en muchas ocasiones creen que los animales que llevan han muerto o están intoxicados por comer fauna que ha muerto por combinaciones de herbicidas etc. (como por ejemplo, caracoles).

Los veterinarios disponen de un registro de la fauna tratada y su detenida observación puede revelar en no pocos casos que hay algunos animales tratados con atropina, el único método eficaz para contrarrestar el toxico. Esto permite conocer cuantos casos de envenenamiento han entrado en esa clínica, lo demás es cuestión de sumar.

También es significativo conocer el tipo de gestión que se lleva a cabo en los terrenos de caza y en qué momento se realizan las repoblaciones (generalmente antes de la apertura de la caza). Estos y otros datos conducirán a establecer un calendario de los momentos más álgidos en los que se coloca veneno en el monte.

 La rueda del envenenador

 Se conoce bastante bien el proceso en el uso del veneno. El gestor de un terreno cinegético determinado sabe que, lamentablemente, es el método más eficaz y barato para combatir a los depredadores que compiten por sus piezas. Compra pollo o carne similar y en el mismo centro comercial puede abastecerse perfectamente de todo cuanto necesita. Por apenas 6 euros se pueden adquirir tóxicos para matar a la fauna de toda una comarca. Lo coloca en el cebo y empieza a girar la rueda terrible del envenenador: Al reducir drásticamente el porcentaje de depredadores, se incrementa ostensiblemente el número de conejos. Ante la repentina abundancia de presas, acuden depredadores de otras zonas a esta. El gestor, ante ese incremento, no lo duda. Más veneno. Y así funciona esta rueda letal.

 Fácil de conseguir, colocar y trasladar

 No vale la pena controlar los libros de ventas de productos fitosanitarios. Es muy fácil conseguirlos y los agricultores disponen en abundancia de tóxicos adquiridos legalmente.

 Como quiera que las plagas se vuelven resistentes, cada año hay que cambiar de producto para tratarlas, de manera que los agricultores acumulan remantes que nadie recoge y están disponibles para usarlos en los cebos. Pero no solamente pueden conseguirse así; están disponibles incluso en lugares tan accesibles como los vertederos.

 ¿Donde se coloca? En comida barata. En palomas, por ejemplo, si se trata de acabar con rapaces o en pescado si el objetivo específico son mustélidos. Si se les ha muerto alguna perdiz de repoblación también les sirve.

La colocación del veneno proporcionara en muchas ocasiones pistas para saber si estamos ante un envenenador profesional o no. Especialmente en el modo de preparar el cebo. Si lo ha insertado en sebo, para desdicha del investigador, sabe lo que hace. El sebo retarda la acción del veneno y el animal afectado se irá lejos, alejando las sospechas del lugar donde realmente se produjo el acto delictivo. Por el contrario, un cebo colocado abiertamente, sin camuflar, da idea de que se trata de personas nada expertas.

 El transporte del tóxico se realiza prácticamente en cualquier sitio. En la guantera, en el maletero…. Salvo que haya presión de vigilancia, en cuyo caso tratarán de camuflarlo en compartimentos de difícil acceso en el vehículo con el que se desplacen.

 Se lo cuentan todo

 El trasiego de información entre envenenadores es, desgraciadamente, muy frecuente. En los últimos meses ha surgido un nuevo problema para el que entre ganaderos se trasladan métodos para contrarrestarlo. Se trata de los buitres que atacan al ganado. Entre Asturias y Cataluña se pasan información sobre cómo envenenar.

 Claves para el éxito en la lucha contra los casos de envenenamiento (aplicables también en muchos aspectos al furtivismo):

 -Recoger minuciosamente información y ser paciente con los resultados.

-Es bueno no hacer juicios predeterminados. No todo son envenenamientos ni todo vehículo aparcado en un sitio inhabitual es un furtivo.

-Los protocolos tienen que estar siempre abiertos a revisión. Por ejemplo, conviene que con especies emblemáticas no se difunda en los medios demasiado pronto que se han hallado cadáveres, porque pone en aviso al envenenador y rompe la investigación.

 Las cuatro patas en el tema venenos:

  1. Es muy importante que exista acusación particular porque incrementa la presión de la prensa y ejerce un “mayor control” del procedimiento.
  2. La Administracióncerrando algunos cotos ejerce una acción coercitiva de gran interés.
  3. La actuación del laboratorio forense es primordial. Es muy útil estar presente en las necropsias.
  4. La Formaciónprecisa de los agentes actuantes es básica para no cometer errores.

 Prevención, investigación e interceptación

 Sumadas a ellas, tres tipos de actuaciones complementan la acción contra el uso de venenos y otras actividades ilícitas contra la fauna:

 Labores preventivas

Consisten fundamentalmente en:

  • Crear conciencia para que informen (pastores, vecinos,….)
  • Persuadir a quienes las posean para que entreguen voluntariamente artes ilegales
  • Tras las necropsias, coser los animales y devolverlos al dueño (crea un efecto positivo para que sigan colaborando con animales como el perro que es una especie centinela).
  • Tratar lo mejor posible al ciudadano que informa, ya que se obtiene un efecto altavoz y llegarán más avisos.
  • Insertar publicidad en medios de comunicación para que la gente sepa donde acudir en caso de envenenamientos.

 Investigación preventiva

 Se trata de:

  • Incrementar la presencia de Agentes en la zona
  • Informar de los métodos autorizados
  • Llevar a cabo servicios fuera del horario habitual
  • Investigar los puntos de venta de productos fitosanitarios
  • Efectuar un seguimiento de las posibles victimas, especialmente de especies centinelas.

Interceptación

 Para lograr este objetivo:

  • Se intenta que se abran diligencias penales cuando se sabe que se va a poder trabajar bien el tema. Se investigara intensamente el lugar principal y también los aledaños.
  • La planificación incluye ver las bases de datos de repoblaciones y autorizaciones para control de predadores en la zona.
  • Se utilizan en prácticamente todos los casos vehículos camuflados.
  • Es muy útil el empleo de cámaras de vigilancia, que colaboran incluso por disuasión porque temen que les estén vigilando. A los agentes les sirve para recoger imágenes de indicios pero para el envenenador es una amenaza a su acción ilegal. La exageración por su parte de esta presencia ha servido para que dejaran de actuar en varios terrenos cinegéticos.
  • Es importante la calificación de protección de la zona y la existencia de especies protegidas en peligro de extinción afectadas por el tema del agravamiento de las penas, que pueden conllevar prisión.

  El procedimiento de investigación

 El método es perfectamente extrapolable a la persecución del furtivismo.

 Se parte en un principio de tres variantes:

  1. No sabemos seguro si se usa veneno
  2. Hay indicios seguros de su uso
  3. Tenemos toda la información para montar un servicio seguro para atrapar al envenenador

 Por donde empezar…

 Primera Fase. Cuando no sabemos prácticamente nada:

 1 Búsqueda de antecedentes históricos de casos en una zona.

  • Consulta bases de datos
  • Información aportada por vecinos y pastores
  • Crear una buena base de datos, teléfonos de contactos….
  • Ver donde se han producido casos tramitados por la vía penal              

 2 Control de la información que circula en internet, especialmente en los foros relacionados con el mundo de la caza

3 Recogida de información administrativa

  • Qué tipo de caza se da en la zona (mayor, menor, intensivo...)
  • Cuántas áreas han tenido anteriormente autorizaciones para control de depredadores. (si lo pidieron es que tienen intención de matar depredadores por algún método)
  • Ver qué pasa con las áreas colindantes para averiguar los motivos por los que no piden control de predadores.
  • Comprobar si donde han pedido autorizaciones hay algún problema de furtivismo
  • Superponer sobre cartografía toda la información
  • Consultar bases de datos sobre repoblaciones cinegéticas  afectadas, zonas de aclimatación, días en los que se han producido…
  • Consulta de planes técnicos
  • Indicios en prensa

 4 Trabajar sobre el terreno

  • Conocer bien la zona, pasos de fauna, especies emblemáticas, nidos…
  • Realizar inspecciones cinegéticas uniformadas pensadas para recoger información de cazadores, guardas… (Cuándo vienen fuera de las épocas de caza, quiénes son los que vienen por el coto aparte del gestor… qué días….
  • Llevar a cabo inspecciones de paisano
  • Averiguar qué hacen con los depredadores capturados
  • Control de especies centinelas
  • Estar atentos a la desaparición de animales domésticos

  Cómo proseguir las actuaciones

 Segunda Fase. Cuando ya sabemos algo:

 

·         Realizar servicios uniformados

·         Practicar servicios de paisano

·         Intensificar contacto con informadores

·         Reducción de los periodos de visita a nidos

·         Control de pasos de fauna

·         Control de puntos de agua

·         Fotografiar cualquier elemento que pueda resultar útil

·         Colocar cebos para saber si hay predadores

·         Radiomarcaje de especies

·         Mayor control de las autorizaciones administrativas en la zona

·         Atención a los cambios de gestión de los cotos

·         Valorar si se continúa investigando o se pasa a la tercera fase

·         Seguimiento de personas sospechosas

·         Control de huellas (cuidado con las nuestras)

 Cerrando el Caso

 Tercera Fase. Cuando ya tenemos un gran volumen de información (De la primera a la 3 pueden pasar una semana o tres años. Un solo caso llegó a consumir en torno a 6.000 horas de trabajo)

 ·         Preparación minuciosa de la intervención

·         Análisis en grupo de la información disponible

·         Establecimiento de una rutina del presunto sospechoso y formular una hipótesis de trabajo

·         Planificación de la actuación en el monte (cada camino, masía, etc. tiene que tener un código asignado.

·         Planear la actuación como si se fuera a sorprender al individuo con todas las dudas posibles resueltas de antemano.

·         Planificación del soporte logístico de las comunicaciones, canales… información sobre matriculas…etc.

·         Ha de haber uno o dos puntos de visión general y un punto concreto donde van a colocar el veneno

·         Prever segundas ubicaciones por si hay que mover por discreción el punto de vigilancia

·         Hacer acopio del material necesario, previsión meteorológica (los Agentes rurales disponen de una autocaravana por si fuera necesario establecer largas esperas)

·         Efectuar las entradas y salidas andando para no “quemar” vehículos. No más de 3 visitas utilizando el mismo coche.

·         2 agentes como mínimo en la intervención y bien comunicados. Los agentes de la comarca o no intervienen o están en los puntos de visión general. El mayor logro es que estén presentes cuando se sorprende al envenenador porque se motivan mucho para futuras actuaciones.

·         Después de la intervención se revisan almacenes y similares.

·         Muy importante: escenificar el abandono de la zona, que vean agentes uniformados que se van, pero se mantiene la vigilancia porque a veces vuelven a por cosas que no se habían detectado.

·         Advertir a los responsable de la acción de que al día siguiente se volverá a revisar la zona ya que es posible que antes intenten recoger otros indicios no detectados.

·         Para finalizar, las diligencias que correspondan. Tramites administrativos y penales, necropsias, etc.…

·         Interesa que las autoridades locales queden informadas de la actuación salvo que resulte contraproducente porque no esté cerrada la investigación.

·         Difusión en prensa pero con precaución. Con esto se favorece la concienciación ciudadana y que sepan que hay alguien que investiga, lo que dará lugar a recibir más información.

 

Mauro, la “quinta columna” de la Patrulla

 Concluyendo este artículo es primordial recalcar el contrato de colaboración con Mauro Hernández, del Laboratorio Forense de Vida Silvestre de Madrid (LFVS) y a quien los lectores de Guardabosques ya conocen por otros artículos. Mauro es la persona que realiza las correspondientes necropsias y toma de muestra para análisis toxicológicos. No hay la menor duda que sin su inestimable aportación, hoy no estaríamos hablando de este grupo de trabajo. Como dice, Jordi, “aparentemente en la Patrulla somos cuatro, pero en realidad somos 4 + 1 (Mauro)+ 1 (Llorenç)+ el resto de compañeros del CAR”.

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